Suelo escribir siempre en prosa, no sé por qué, me sale así. Será que la mayor parte de las cosas que leí fueron escritas así, y entonces naturalmente me sale de este modo. Sin embargo, en esta ocasión tengo ganas de hacer un juego distinto, a ver qué pasa. Pero como no me animo, como es mi primer partido jugando el juego, entonces lo enmarco con una introducción en prosa, por las dudas, no sea cosa que no pegue con el resto de mi producción.
El control remoto de la tele nueva
sobre la mesa de toda la vida
viendo un documental del Che
pensando en algo que hacer.
No, bueno, a ver, Andrecito querido, estás escribiendo masomenos igual que en prosa pero cortando los renglones. Creo que la onda va más por el lugar de que las cosas no sean tan directas. Es cierto, lo que pusiste no es ya tan conceptual y abstracto, lo estás llevando a un plano si se quiere menos intelectual, pero igual sigue siendo concreto desde el punto de vista descriptivo. A ver, seguí jugando, algo bueno tiene que salir.
El horizonte está en mi casa
que aunque tiene medianeras
es mi jardín de la infancia
una casa sin fronteras.
Va queriendo... pero no sé, no me convence del todo. ¿Será que parece todo muy pretencioso? Es que hay algo de pretencioso en la poesía, muchas veces. Pero también hay autores, los de verdad, que lo hacen parecer tan simple. O quizás va por el lado de dejar que las palabras fluyan sin pensar mucho en su significado, confiando en que por algo las palabras que fluyen son esas y no otras.
Siempre amé a mis pajaritos
como amo al mouse de la compu
mis profesores de siempre
y los que aún no conozco.
Ahí está, esa me parece más humilde, no sé. La escribiste así sin más, casi como quien no quiere la cosa. Se te ocurrieron correcciones que no le hiciste, por ser fiel al juego. Bueno, por ahora estamos. En otro momento volvemos a jugar a ver qué sale.
jueves, 9 de febrero de 2012
Cultura general, las pelotas
Uno que es un tipo de clase media, y se mueve mayormente en ambientes de clase media, se encuentra a menudo con gente que pregona la virtud de una cierta cultura general que en realidad sería algo así como una cultura de la clase media, promovida por la parte más careta de la clase media, que llama "general" a lo que en realidad es propio, en fin, un importante egocentrismo de clase. Así las cosas, a menudo mucha gente es livianamente etiquetada como "culta" o "inculta" (cuando no "inteligente" o "estúpida") en base a esos parámetros.
Como si el esquema no se cayera solo, en los albores del siglo XXI (e incluso ya pasó más de un 10% del mismo) resulta aún más boba esta consideración. ¿Qué sentido tiene saber dónde queda Zanzíbar o en dónde nació Freddie Mercury si estos datos pueden ser conseguidos en segundos desde cualquier terminal con internet? (recuerden que hablamos de clase media). Pues bien, está claro que la llamada "cultura general" pudo haber sido un divertimento válido hace unas cuantas décadas o siglos, cuando llamaba la atención la acumulación de datos. Pero hoy en día ya está, dejémonos de joder.
Hablando de esto no puedo evitar citar "Fahrenheit 451" (Ray Bradbury), aunque la propia cita me destroce con su capacidad de escritura y por el hecho de haber sido escrita unos 60 años antes que esta nota de blog.
"Dale a la gente concursos que puedan ganar recordando la letra de las canciones más populares, o los nombres de las capitales de Estado, o cuánto maíz produjo lowa el año pasado. Atibórralos de datos no combustibles, lánzales encima tantos «hechos» que se sientan abrumados, pero totalmente al día en cuanto a información. Entonces, tendrán la sensación de que piensan, tendrán la impresión de que se mueven sin moverse. Y serán felices, porque los hechos de esta naturaleza no cambian. No les des ninguna materia delicada como Filosofía o Sociología para que empiecen a atar cabos. Por ese camino se encuentra la melancolía."
Y sigue y sigue (me dolió cortarla, pero bueno, estás leyendo esto en un blog, andá a Google y leete el libro entero si querés).
El tema con esto es la careteada de gente que se cree culta (y más bien que cree que "culto" es una virtud indiscutible) y se arroga el derecho de decir quién es o no culto e inteligente. Yo no me arrogo el derecho de nada, pero en mi humilde opinión, diría que hoy en día, ya que conseguir pelotitas de colores es tan fácil, la virtud es más bien saber hacer malabares. Podés aprender sole, podés juntarte con otres que no sepan y aprender entre todes, podés ir a que alguien te enseñe, pero mientras tengas las pelotitas en la mano y estés feliz tan solo con eso, bueno, no sé qué decirte. Quizás entonces seas una pelotita en manos de une gran malabarista.
Como si el esquema no se cayera solo, en los albores del siglo XXI (e incluso ya pasó más de un 10% del mismo) resulta aún más boba esta consideración. ¿Qué sentido tiene saber dónde queda Zanzíbar o en dónde nació Freddie Mercury si estos datos pueden ser conseguidos en segundos desde cualquier terminal con internet? (recuerden que hablamos de clase media). Pues bien, está claro que la llamada "cultura general" pudo haber sido un divertimento válido hace unas cuantas décadas o siglos, cuando llamaba la atención la acumulación de datos. Pero hoy en día ya está, dejémonos de joder.
Hablando de esto no puedo evitar citar "Fahrenheit 451" (Ray Bradbury), aunque la propia cita me destroce con su capacidad de escritura y por el hecho de haber sido escrita unos 60 años antes que esta nota de blog.
"Dale a la gente concursos que puedan ganar recordando la letra de las canciones más populares, o los nombres de las capitales de Estado, o cuánto maíz produjo lowa el año pasado. Atibórralos de datos no combustibles, lánzales encima tantos «hechos» que se sientan abrumados, pero totalmente al día en cuanto a información. Entonces, tendrán la sensación de que piensan, tendrán la impresión de que se mueven sin moverse. Y serán felices, porque los hechos de esta naturaleza no cambian. No les des ninguna materia delicada como Filosofía o Sociología para que empiecen a atar cabos. Por ese camino se encuentra la melancolía."
Y sigue y sigue (me dolió cortarla, pero bueno, estás leyendo esto en un blog, andá a Google y leete el libro entero si querés).
El tema con esto es la careteada de gente que se cree culta (y más bien que cree que "culto" es una virtud indiscutible) y se arroga el derecho de decir quién es o no culto e inteligente. Yo no me arrogo el derecho de nada, pero en mi humilde opinión, diría que hoy en día, ya que conseguir pelotitas de colores es tan fácil, la virtud es más bien saber hacer malabares. Podés aprender sole, podés juntarte con otres que no sepan y aprender entre todes, podés ir a que alguien te enseñe, pero mientras tengas las pelotitas en la mano y estés feliz tan solo con eso, bueno, no sé qué decirte. Quizás entonces seas una pelotita en manos de une gran malabarista.
La vida a punto de
Incontables son las veces que uno está a punto de hacer algo y no lo hace. O más bien, digamos, que uno siente que está a punto de hacerlo, que uno siente que quiere, pero no, algo pasa, afuera o adentro, que hace que no se produzca. A veces se trata de cosas pequeñas y sin mucha importancia, pero otras veces se trata de cosas que pueden cambiar tu vida fuertemente. A veces lo sabemos, a veces no.
Cuando pienso en este tipo de cosas me digo "Qué cagón que sos, siempre 'a punto de' y al final nada". Pero también la parte de mí que me valora un poco más me responde "Bueno, tampoco nada, has hecho muchas cosas en tu vida". Es cierto, hubo muchas cosas que estuve a punto de hacer y las hice, y uno tiende a olvidarlas cuando piensa en las cosas que estuvo a punto de hacer. Y uno tiende a considerar lo que faltó, lo que no se produjo, por qué no, qué hubiera pasado si, etcétera.
Frente a esto, dos reacciones se me ocurren, casi como extremos posibles. Por un lado, nuevamente, la criticona, y por otro lado, la contemplativa.
- Loco, ponete las pilas, no puede ser que te respetes tan poco, tus deseos son tus deseos, tus ganas son tus ganas, si querés hacerlo tenés que hacerlo, no te estés con vueltas, no dejes que las dudas te hagan desistir de algo que querés, no tapes lo que querés.
- Bueno, che, no seas así, que al final, uno no es puro deseo limpio, uno no es solamente un impulso, uno es justamente un cúmulo de impulsos en infinitas direcciones, contradictorias muchas veces, y al fin y al cabo si uno termina por no hacer algo, es porque en el fondo hay una parte de uno que funciona como un deseo contrapuesto a ese otro deseo que vos decís, y hace que el resultado sea un "no". Las cosas que realmente quise, las hice.
- ¿Las que realmente quisiste o solo las que te animaste? Quizás no es que en el fondo no las quieras, es que te da miedo.
- Crédito parcial. Pero, de todos modos, insisto en que la idea de una persona con miedos, con dudas, con incertidumbre, me parece mucho más sana que la idea de alguien que hace todo lo que le pinta así como así. Esa gente son los locos.
- ¿Qué querés ser cuerdo o feliz?
- Un poquito de esto, un poquito de aquello. Creo que se puede ser feliz sin ser un loco. Solo hay que animarse un poco más.
- Me estás dando la razón, entonces.
- Sí.
- Ves que sos un cagón, te apuro un poco y concedés ante las presiones de tu parte más osada.
- Es que para vos siempre seré un cagón, si te hago caso por hacerte caso, y sino por no hacerlo. Me parece que en el fondo sos un pelotudo.
- Bueno, viejo, me cansaste. Despertame cuando estés por hacer algo divertido.
- Inmaduro.
- Cagón.
- Puto.
- Paqui.
Cuando pienso en este tipo de cosas me digo "Qué cagón que sos, siempre 'a punto de' y al final nada". Pero también la parte de mí que me valora un poco más me responde "Bueno, tampoco nada, has hecho muchas cosas en tu vida". Es cierto, hubo muchas cosas que estuve a punto de hacer y las hice, y uno tiende a olvidarlas cuando piensa en las cosas que estuvo a punto de hacer. Y uno tiende a considerar lo que faltó, lo que no se produjo, por qué no, qué hubiera pasado si, etcétera.
Frente a esto, dos reacciones se me ocurren, casi como extremos posibles. Por un lado, nuevamente, la criticona, y por otro lado, la contemplativa.
- Loco, ponete las pilas, no puede ser que te respetes tan poco, tus deseos son tus deseos, tus ganas son tus ganas, si querés hacerlo tenés que hacerlo, no te estés con vueltas, no dejes que las dudas te hagan desistir de algo que querés, no tapes lo que querés.
- Bueno, che, no seas así, que al final, uno no es puro deseo limpio, uno no es solamente un impulso, uno es justamente un cúmulo de impulsos en infinitas direcciones, contradictorias muchas veces, y al fin y al cabo si uno termina por no hacer algo, es porque en el fondo hay una parte de uno que funciona como un deseo contrapuesto a ese otro deseo que vos decís, y hace que el resultado sea un "no". Las cosas que realmente quise, las hice.
- ¿Las que realmente quisiste o solo las que te animaste? Quizás no es que en el fondo no las quieras, es que te da miedo.
- Crédito parcial. Pero, de todos modos, insisto en que la idea de una persona con miedos, con dudas, con incertidumbre, me parece mucho más sana que la idea de alguien que hace todo lo que le pinta así como así. Esa gente son los locos.
- ¿Qué querés ser cuerdo o feliz?
- Un poquito de esto, un poquito de aquello. Creo que se puede ser feliz sin ser un loco. Solo hay que animarse un poco más.
- Me estás dando la razón, entonces.
- Sí.
- Ves que sos un cagón, te apuro un poco y concedés ante las presiones de tu parte más osada.
- Es que para vos siempre seré un cagón, si te hago caso por hacerte caso, y sino por no hacerlo. Me parece que en el fondo sos un pelotudo.
- Bueno, viejo, me cansaste. Despertame cuando estés por hacer algo divertido.
- Inmaduro.
- Cagón.
- Puto.
- Paqui.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)