Incontables son las veces que uno está a punto de hacer algo y no lo hace. O más bien, digamos, que uno siente que está a punto de hacerlo, que uno siente que quiere, pero no, algo pasa, afuera o adentro, que hace que no se produzca. A veces se trata de cosas pequeñas y sin mucha importancia, pero otras veces se trata de cosas que pueden cambiar tu vida fuertemente. A veces lo sabemos, a veces no.
Cuando pienso en este tipo de cosas me digo "Qué cagón que sos, siempre 'a punto de' y al final nada". Pero también la parte de mí que me valora un poco más me responde "Bueno, tampoco nada, has hecho muchas cosas en tu vida". Es cierto, hubo muchas cosas que estuve a punto de hacer y las hice, y uno tiende a olvidarlas cuando piensa en las cosas que estuvo a punto de hacer. Y uno tiende a considerar lo que faltó, lo que no se produjo, por qué no, qué hubiera pasado si, etcétera.
Frente a esto, dos reacciones se me ocurren, casi como extremos posibles. Por un lado, nuevamente, la criticona, y por otro lado, la contemplativa.
- Loco, ponete las pilas, no puede ser que te respetes tan poco, tus deseos son tus deseos, tus ganas son tus ganas, si querés hacerlo tenés que hacerlo, no te estés con vueltas, no dejes que las dudas te hagan desistir de algo que querés, no tapes lo que querés.
- Bueno, che, no seas así, que al final, uno no es puro deseo limpio, uno no es solamente un impulso, uno es justamente un cúmulo de impulsos en infinitas direcciones, contradictorias muchas veces, y al fin y al cabo si uno termina por no hacer algo, es porque en el fondo hay una parte de uno que funciona como un deseo contrapuesto a ese otro deseo que vos decís, y hace que el resultado sea un "no". Las cosas que realmente quise, las hice.
- ¿Las que realmente quisiste o solo las que te animaste? Quizás no es que en el fondo no las quieras, es que te da miedo.
- Crédito parcial. Pero, de todos modos, insisto en que la idea de una persona con miedos, con dudas, con incertidumbre, me parece mucho más sana que la idea de alguien que hace todo lo que le pinta así como así. Esa gente son los locos.
- ¿Qué querés ser cuerdo o feliz?
- Un poquito de esto, un poquito de aquello. Creo que se puede ser feliz sin ser un loco. Solo hay que animarse un poco más.
- Me estás dando la razón, entonces.
- Sí.
- Ves que sos un cagón, te apuro un poco y concedés ante las presiones de tu parte más osada.
- Es que para vos siempre seré un cagón, si te hago caso por hacerte caso, y sino por no hacerlo. Me parece que en el fondo sos un pelotudo.
- Bueno, viejo, me cansaste. Despertame cuando estés por hacer algo divertido.
- Inmaduro.
- Cagón.
- Puto.
- Paqui.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario