martes, 2 de marzo de 2010

Concepto centralizador y principio unificador

(Yo digo que) cuando alguien lee cualquier texto –este, por ejemplo– una de las primeras reacciones es el acuerdo o el disentimiento con lo que expresa. Relacionado a esto también siente una empatía o falta de ella. Así las cosas, a veces los textos (y uno al escribir) van entrando en un laberinto de afirmaciones derivadas cada una de la anterior, y el lector que no esté de acuerdo con alguna dejará de leer, o bien, si tiene esperanza o simple cortesía, seguirá hasta el final. Y como voy a opinar, asumo que varios irán cayendo en el camino.

Hay ciertas cosas que a uno lo influencian mucho. De hecho, según yo lo veo, uno no es más que influencias. En mi visión del mundo, teñida principalmente por la racionalidad que caracteriza a la sociedad occidental de hoy en día, creo bastante en la causalidad. Así es que considero a cada cosa como consecuencia y causa de otras.

Entonces creo que cada ser es una consecuencia (sin perjuicio de ser también causa). Soy una consecuencia material de un encuentro sexual previo (y de todo lo que lo rodea). Esa materia –mi organismo, mi ser biológico– fue puesta en un mundo determinado –mi familia en la Buenos Aires de 1986– y ese contexto influyó en mí. Una constitución previa –biológica– sumada a una puesta en sociedad –contexto– determinaron el rumbo de mi vida.

Visto así, no somos más que un eslabón en una cadena de causalidad infinita. Eso nos permite apreciar nuestra vida, según queramos verlo, de dos modos opuestos. Una primera visión sería la de creer que no somos nada, que de nosotros nada depende, no tenemos independencia y pensamos lo que el mundo y la combinatoria hicieron de nosotros. Otra postura indicaría que, más allá de lo anterior, al ser eslabones, la cadena de la causalidad infinita universal depende de nosotros.

De cualquier modo, cualquiera que esté de acuerdo en esta visión del mundo notará que creernos importantes o no, como cualquier otra opinión que tengamos, no cambia en nada el mundo. Y esa opinión, entonces, tiene un origen ajeno a nosotros y no podría haber sido otra. Entonces no opinamos sino como reproducción de una combinación de factores previos.

Cuestión que, según pienso, lo más interesante de uno como eslabón es dar lugar a los resultados que esa causalidad imprime sobre nosotros. Esto es, crear, crear y crear. Sí, bueno, uno no crea nada, uno es como un filtro que recibe ciertas cosas y emite ciertas otras. Pero uno es único. Y eso es lo interesante de ser, de estar, de ser ser y estar vivo.

(Texto publicado en Facebook el 1 de Febrero de 2010 bajo el título de "FAQ")

No hay comentarios:

Publicar un comentario