domingo, 14 de marzo de 2010

Economía y diseño de la educación pública *

El diseño, como muchas otras palabras que usamos día a día, es sin duda un concepto con tantas definiciones posibles como diseñadores (o "usuarios") puedan existir. Pero sin ahondar en este tema, podríamos decir, en líneas generales, que es un conjunto de decisiones que toma alguien (el diseñador) para responder a necesidades -suyas y/o de los "usuarios"- valiéndose de -o viéndose limitado por- ciertos recursos (económicos, humanos...).

Como diseñadores tenemos, entonces, una doble forma de interpretar las cosas. Primero está esa visión desde el ser humano, de intentar conceptualizar y explicar(se) todo, los procesos naturales y sociales. Y más aún, desde una visión entrenada en el diseño, podemos entender el accionar del hombre siendo, como se dijo, una respuesta a necesidades a partir de recursos: diseñando. Se puede decir, entonces, que el diseño es también una característica inherente al hombre, sea el diseño propiamente dicho, o cualquier otra actividad del hombre que responda a esta lógica de necesidad x recursos = accionar => resultado

Siendo humanos, entonces, nos preguntamos acerca de todo e intentamos darle una explicación causal. Y siendo diseñadores entendemos como diseño el accionar del hombre. Al observar a nuestro alrededor, en la facultad, podemos hacer un análisis tan extenso como queramos, pero partiendo de esta premisa: nada que haga el hombre es porque sí, ninguna decisión es al azar.

Cabe entonces preguntarse (y responderse):
* ¿Cuál es la necesidad que da origen a la existencia de la universidad pública en general, y de la UBA y de la FADU en particular? ¿Cómo se actualiza esa necesidad conforme pasan los años? ¿La necesidad de quién/es?
* ¿Cuáles (y de quiénes) son los recursos (económicos, humanos...) con que se cuenta para satisfacer tales necesidades? ¿Son (bien) utilizados esos recursos?

El solo hecho de preguntarse esto contiene, claramente, una serie de premisas y respuestas (y de más preguntas): las necesidades cambian a través del tiempo y son necesidades de alguien. Y los recursos son (de) alguien.

Teorizando sobre el/los concepto/s de diseño podemos sentirnos muy felices de saber que el hombre tiene, en su propia esencia y cultura generada, la capacidad de responder muy satisfactoriamente a sus necesidades (naturales y sociales). Pero al abrir los ojos y ver la realidad, ésta se choca de frente con la teoría, y nos lleva a una respuesta que demuestra que algo en ese diseño no está siendo bien resuelto: existen los recursos, generados por un sector de la sociedad, pero las necesidades que se satisfacen son las de otro sector de la sociedad, algo que la biología explicaría como parasitismo (en este caso dentro de una misma especie).

La universidad pública funciona con recursos económicos que son generados por un sector de la sociedad que no puede acceder a ese nivel de educación. De todos modos, creer en un mundo en el que todos tengan acceso a educación universitaria es, cuanto menos, irreal en el corto, mediano y hasta largo plazo. Sin embargo, por la propia esencia de la universidad pública, los profesionales que de ella egresan deberían tener un perfil apuntado a resolver los problemas de quienes sustentaron económicamente su capacitación académica. Y no solo los egresados, sino también los estudiantes, deberíamos aplicar nuestra experiencia en situaciones concretas que aporten a resolver los problemas reales de quienes nos bancan la educación. Algo así como devolver con trabajo los que nos fue prestado con dinero=educación.

Algo que distingue a los diseñadores en general de otros profesionales universitarios es un sentido de la práctica, de teorizar pero siempre a función de una aplicación concreta. Es el trabajo proyectual en un diseño, la realización, hacer realidad una idea o concepto. Es analizar la situación, los recursos/limitantes económicos y humanos, pero teniendo en cuenta nosotros mismos nuestras propias necesidades. En resumen, ver dónde estamos, a dónde queremos llegar, y poder trabajar para lograrlo.

La inercia es muy fuerte, es una forma de existir de la universidad pública que viene desde siempre. Pero los próximos caminos no están hechos, se hacen al andar. El camino es lo que ya fue recorrido, lo que falta por recorrer se llama futuro. Y está en nosotros decidir cómo lo diseñamos.

* (El presente texto lo escribí en Febrero de 2009 para que sea publicado en una revista independiente en la que estaba trabajando con algunos amigos, orientada al ámbito de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo en la Universidad de Buenos Aires. Finalmente la revista no se publicó y el texto tampoco, hasta ahora. Aunque ha pasado más de un año y algunas cosas en mi forma de ver esto cambiaron o se ampliaron, básicamente sigo estando de acuerdo con lo que escribí y por eso me parece importante publicarlo así como era.)

1 comentario:

  1. “por la propia esencia de la universidad pública, los profesionales que de ella egresan deberían tener un perfil apuntado a resolver los problemas de quienes sustentaron económicamente su capacitación académica. Y no solo los egresados, sino también los estudiantes, deberíamos aplicar nuestra experiencia en situaciones concretas que aporten a resolver los problemas reales de quienes nos bancan la educación. Algo así como devolver con trabajo los que nos fue prestado con dinero=educación.”
    Siempre pienso en eso, en cómo podemos los egresados, estudiantes de la UBA devolver algo a la sociedad. Supongo que por ahora quedará en cada individuo, pero tendríamos que hacer algo en serio… Ahora me siento una lacra
    Ana

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