Como siempre digo, muchas veces hablo o escribo de algo que no sé, o que sé a medias y completo con imaginación o suposiciones un poco más racionales. Por mucho tiempo de mi vida la conciencia sobre la incompletitud de mi conocimiento o las dudas sobre su veracidad hicieron que no escribiera o que me abstenga de opinar. Con el tiempo cambié y soy más realista, dudo más de la verdad, por lo cual confío más en las verdades subjetivas, como la mía, y la escribo, y si me equivoco ya alguien me lo hará notar y aprenderé. Pero no voy a estudiar a fondo cada cosa antes de escribir sobre ella, porque eso me privaría de muchas posibilidades de expresión, y hay veces que uno necesita escribir sobre algo y si se pone a leer y aprender, las ganas de escribir se disipan y uno se queda un “algo” adentro que le hace mal. Además, al escribir, mi objetivo es escribir lo que pienso, no ampliarlo. Para ampliarlo ya estará el futuro, en parte gracias a las respuestas que recibo sobre lo que escribo.
Una de esas cosas de las que hablo sin quizás saber mucho es la plusvalía. Alguna vez escuché que la plusvalía es, básicamente, la diferencia de dinero que hay entre lo que un trabajador produce y lo que conserva de lo producido. Por ejemplo, un obrero trabaja en una empresa y produce, digamos, doscientos pares de ojotas por mes, lo que equivale a $4000, pero el sueldo del obrero es de $2000. De los $2000 que nos quedan, cierta parte se va en pagos a proveedores, alquiler del local, etc, todos los otros gastos que implica la producción y que no son sueldos. Pero dije “cierta parte”, digamos, como mucho, $1000 de cada doscientos pares de ojotas. Es decir que todavía hay $1000 que se ganan en la venta de las ojotas, pero que no se gastan en la producción, es decir que quedan para el dueño de la empresa, solo porque es dueño. O sin ir al dueño, dentro de la misma empresa hay varios empleados, cumpliendo roles diversos, algunos de los cuales son más específicos. Y el que sabe más gana mejor sueldo aunque trabaje el mismo tiempo.
El sistema legal y moral está preparado para eso. Normalmente los defensores de ese sistema dirán que el dueño merece ganar más porque destinó parte de su dinero a invertirlo en las máquinas o en poner la empresa, y el empleado que gana más lo merece porque tiene más capacidad innata o porque dedicó esfuerzo en su vida a estudiar y aprender. También dirán que en un sistema de clases sociales cada una cumple su rol, unos trabajan y otros les dan la posibilidad de trabajar (¡Qué bondadosos!). Y dentro de los que trabajan, unos tienen menos conocimiento y son más reemplazables (para ciertos trabajos da igual masomenos cualquier obrero mientras tenga las dos manos), y otros como un gerente tienen un conocimiento mucho menos difundido y por tanto más valioso, y con mayores responsabilidades a cargo como la gestión de un proceso mayor. Pero son todas verdades a medias.
Las razones que se esgrimen en defensa del sistema de producción capitalista son tan teóricas e inexistentes como las que se proponen en defensa de otros sistemas teóricos tan absurdos como ese (los cuales no vienen al caso porque este texto es sobre la plusvalía, o sea sobre el capitalismo). Claro que un tipo que decidió estudiar y se esforzó por ello merece ganar más. Claro que un tipo que decidió invertir su dinero en poner una empresa en vez de tomar cerveza merece obtener rédito por su sacrificio. Pero esto en la práctica no es así. Porque los casos donde la gente puede elegir, si es que existen, son una minoría extrema. Es decir, en casi la totalidad de los casos, el que tiene capital, por ejemplo una empresa, no lo hizo trabajando como obrero y ahorrando. En casi todos los casos, el que estudió y sabe más no inició su vida como obrero básico y eligió estudiar y progresar. Porque en casi todos los casos los obreros más básicos con suerte llegan a fin de mes a pagar su alquiler, sus gastos en servicios básicos y alimentos. No tienen la posibilidad de elegir, solo –y con suerte, mucha suerte– pueden aspirar a sobrevivir.
Entonces en casi ningún caso se trata de gente que eligió un esfuerzo (el ahorro, el estudio) en pos de una mejor situación económica futura, sino que se trata de gente que simplemente por azar del destino nació y vivió en una clase social más alta que le permitió no ser un obrero base, sino estar un poco más arriba, ya sea al heredar propiedades (empresas, casa, campo, lo que sea) o al tener una familia que le haya podido pagar estudios que lo hagan más productivo y por tanto más valioso en el sistema de escalas de trabajadores (desde el obrero base hasta gerente general, en alguno de todos los escalones posibles).
Es importante tener en cuenta que este tipo de gente, las que pertenecen a una clase social con algo de plusvalía (es decir, ganan no solo por su esfuerzo sino también por su capital), representan una parte mucho menor que el resto. Dentro de esta gente, que tiene la suerte de poder elegir ahorrar y/o estudiar, ahí sí, habrá gente que decida hacerlo y haga que su condición social aumente o se mantenga, y habrá gente que no le dará importancia y descenderá de clase. Pero aún el que decide esforzarse, puede justamente “decidir”, porque tiene un excedente, el cual no ganó sino que heredó, que le permite hacer esa elección.
Pero lo cierto es que en un mundo donde gran parte de la gente no puede sobrevivir porque no tuvo la suerte de heredar propiedades o educación, es mentir decir, como dicen los defensores del capitalismo, que es un sistema justo porque premia los esfuerzos. Es mentira porque hay ciertas personas que, por su clase social, por más esfuerzo que hagan nunca podrán salir de donde están. El que tiene capital y se esfuerza, sí, recibe premios: si uno invierte dinero en una empresa en vez de en cerveza, obtendrá beneficios; si uno invierte su tiempo y dinero libre en educación, obtendrá beneficios. Pero el que no tiene capital y se esfuerza, no recibe los mismos beneficios sino en una proporción muchísimo más ínfima.
Otra sería la reflexión acerca de qué es la justicia, es decir, a qué nos referimos al hablar de un sistema justo. Pero sin ahondar en el tema diré que para mí la justicia es una convención social, un valor abstracto que se supone está detrás de algunas cosas, cuando cada uno obtiene lo que merece (lo que merece depende de los valores de cada sociedad). Y merecer es hacer algo para lograr otra cosa, en un sentido sinónimo de esforzarse. Y como ya dije, los esfuerzos de algunas clases sociales son menos retribuidos que los de otras. Por eso puedo concluir que el capitalismo es un sistema injusto.
¿A qué llegué con todo esto? No sé, mínimamente me hizo pensar un poco, ordenar mis ideas, y te hice que miraras las cosas desde mi punto de vista. A lo que quiero llegar es a que podamos entender que este es un mundo real, el cual está habitado de teorías, y no al revés: las teorías son elementos dentro de la realidad, no es la realidad la que está dentro de una teoría. Entonces, no existe un afuera de la realidad, existe un afuera de la teoría. Afuera de esas burbujas que son las teorías está la gente real, de carne y hueso, que se esfuerza en vano y sufre día a día las injusticias justificadas en esas teorías.
Hasta acá este texto se puede resumir entonces como un análisis humilde y aficionado (por oposición a profesional) del sistema capitalista que se basa en la plusvalía. Lo único que busqué hacer fue evidenciar las mentiras que lo sustentan y justifican. Considero que con lo expuesto desarticulo desde la base todas las estrategias de defensa del capitalismo que he escuchado en mi vida (aunque supongo que inventarán nuevas que tendré que desarticular en un futuro). Y solo me proponía eso, que el lector entienda que es una mentira, que es un sistema injusto y brutal como lo es cualquier forma de organización de una comunidad salvaje. Porque no creo esa mentira que nos intenta vender el antropocentrismo y su derivado racionalismo, de que el hombre es especial y el centro de este planeta. Somos una especie más, con varias particularidades muy raras, pero somos animales y nos peleamos por la supervivencia y bienestar, que pareciera no poderse lograr sino a costa de los demás.
Muchas veces cuando alguien critica el sistema establecido se le pregunta ”¿Y entonces qué proponés?”. Creo que criticar y proponer son dos cosas que no necesariamente tienen que ir juntas. Claramente suele ser más interesante, pero no excluyente, creo yo. Prefiero alguien que critica porque se da cuenta o cree que algo está mal, aunque no sepa cómo arreglarlo, antes que alguien que hace oídos sordos a una realidad que le está gritando en la cara lo que no quiere oír. Yo hoy en día siento que soy alguien que critica mucho más de lo que propone. No porque diga nada original y raro, sino porque simplemente digo y trato de decir, siempre que puedo, lo que muchos ni se detienen a pensar, y los que otros piensan pero callan, sin darle la oportunidad a los demás de conocer su opinión. Me encantaría aprender y tener la fuerza suficiente como para además de criticar poder proponer y hacer. Y trato cada vez más de avanzar hacia ese lado que creo que es mucho mejor. Pero miro el camino y aunque me siento medio chanta porque suelo hablar más de lo que hago, lo cierto es que para ser justo, soy por lo menos más autocrítico que la mayoría de los que tendrían la chance de serlo y le huyen. Y además, en contra de lo que muchos opinan, creo fervientemente que decir es hacer. Decir es expresar, expresar es transmitir una idea y sentimiento a otros, y en esa transmisión existe la posibilidad de que otros comiencen a mirar la vida de un modo distinto al que la miraban. Y ahí es donde siento que puedo cambiar el mundo desde mi teclado. Desde mi teorización, teoría que no es la realidad, que es una humilde mirada, pero que es parte de este mundo al que pretende mejorar aportando su granito de arena. Mi plusvalía, la cual no elegí y a la cual no puedo renunciar, me permite elegir. Y creo que usarla de un modo menos egoísta es lo menos que puedo hacer por este mundo que, místicamente, me dio tanto. Me dio cosas que no pedí y por las cuales no luché, así que es un mundo injusto: no las merecía. Pero porque soy humano y mi sociedad me transmitió la noción de justicia es que busco compensar mi suerte al tratar de retribuirle al mundo lo que sin querer y sin saber me dio. Algo así como tratar de merecer después lo que obtuve a priori.
Por último diré que creo que no hay que confundir autoestima y autoconfianza con soberbia y altanería. Si digo lo que creo que soy, como en el párrafo anterior, es porque trato de ser consciente de mí mismo. Y si soy consciente, hago lo que creo que está mejor. Pero no pierdo la noción de que quizás me equivoque. De lo único que estoy seguro es que todo lo que digo y hago es fiel a lo que pienso y siento. Después, si me equivoco, eso es algo que está más allá de mí. Desde luego, seas quien seas, te doy las gracias por el honor que me otorga el hecho de que me hayas leído.
(Texto publicado en Facebook el 19 de Febrero de 2010)
sábado, 6 de marzo de 2010
Sobre la plusvalía
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"Mi plusvalía, la cual no elegí..."
ResponderEliminarAbsolutamente todo lo que tenemos en nuestra vida; dones, defectos, habilidades, familia,color de piel, país de nacimiento, rostro.. (y aquí voy al punto) posesiones, clase social de nacimiento, capital, es decir todo: un abanico infinito de cosas que se nos otorga al nacer, es un misterio cómo nos son dadas. Por azar? Otros con ciertas creencias dirán que las recibimos por karma.
"Y creo que usarla de un modo menos egoísta es lo menos que puedo hacer por este mundo que, místicamente, me dio tanto."
Cuando el ser humano evolucione (espiritual y moralmente) va a utilizar todos sus dones de un modo menos egoísta, tanto sean capacidades (como la tuya de expresarte) como también cosas materiales.
serán días en los que un capitalista diga....
"Y creo que usarla (mi capital) de un modo menos egoísta es lo menos que puedo hacer por este mundo que, místicamente, me dio tanto."
te imaginás? Igual no vamos a estar vivos para para verlo.
Vos con tu "capacidad" hacés algo positivo, la "devolvés" a la sociedad. La clave es esa, vos tenés una capacidad que te fue concedida "místicamente",como ponés vos, entonces Macri místicamente está lleno de guita. Y ...? no piensan aún como vos.
Muy bueno tu post.